LA
CANCIÓN DEL PIRATA.
Tengo
el gusto de recordar y recomendar una novela, basada en la España del siglo
XVII en la que se cuentan las aventuras y desventuras de un muchacho, que
sobrevive a la orfandad y la pobreza de una Cádiz oscuro, envuelta por la
picaresca y la audacia, que sobrevive como puede gracias a una inteligencia
desbordante, y va absorbiendo el don de la innata madurez temprana que lo hará convertirse
a la fuerza en marinero y pirata por razones del amor…desde el lúgubre
presidio, nos cuenta una historia llena de acción, erotismo, humor, miedo,
fuerza y un dramatismo a flor de piel,
en el que busca la esperanza en la justicia divina, y humana, con un lenguaje
entre culto y vulgar, pletórico de gusto y cercanía que hacen conmover los
sentimientos y trasladarnos dentro de la historia con la magia que el autor poeta
sabe mostrar a la perfección, su título, La Canción del Pirata, y su autor,
Fernando Quiñones. Finalista del Premio Planeta 1983.
José de Espronceda, que junto a
Larra fue el escritor que mejor y de manera más completa asumió el Romanticismo,
empezaba un poema titulado La Canción del Pirata con estos versos…
Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.
Para terminar diciendo con estas palabras…
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
Fernando Quiñones,
posiblemente quiso recrear la canción de Espronceda, La Canción del Pirata,
como un silogismo a las otras canciones como El
Canto del cosaco, El Mendigo, El reo de muerte y El verdugo, en las que expresa
su ideal de libertad, rechaza la hipocresía y el convencionalismo social,
cuestiona el sentido de la justicia y de la moral, y proclama su rebeldía ante
las leyes sociales, pero La canción del Pirata, no es sólo eso, es más, es una
historia de desengaño de amor, de solead no buscada, en una época de épocas
donde los recuerdos meditados y relatados al calor del caldo de un hueso, con
la suerte de unos rastros de carne pegados a él, hacen de una confesión, el
relato triste de un itinerario que traspasa las fronteras entre la vida y la
muerte, el amor y el desamor, pero nunca el olvido, entre unos escenarios de
ensueño como son Cádiz y el Caribe, Lisboa y Venecia, Sevilla y Río, con la compañía de
un sinfín de personajes y situaciones, narrados a tipo de confesión de vida al bachiller don Román de Irala, quien recoge sus palabras para la confección
de un libro que luego de incierto porvenir por la amenaza inquisitorial . Juan
Cantueso, El Rubio, vagará por el mundo para volver a su
lugar de origen, no sin antes haber dejado un sinfín de copiosas historias de
amor, cuchilladas, timbas, tempestades,
relaciones y episodios de toda naturaleza que hacen que esta novela se lea con
la impaciencia que depara el interés de la trama y el temor de ir
aproximándonos al final.
Con un estilo directo, el
protagonista expresa su abierta proclama
de libertad ante el mundo, y se
manifiesta rotundo, vital y alegre,
triste, sincero y conforme con una esperada sentencia de pena capital,
pero justo con tenacidad absoluta ante su inocencia de un crimen del que se le
acusa con total falsedad, en absoluta
sintonía con la naturaleza salvaje en la que vivió. No teme a la muerte y
valora ante todo la libertad y el sosiego que recibió del mar, desde la misma
almadraba gaditana en la niñez, hasta el mar océano abierto y terrible, al
tiempo que acogedor y sereno a la vez.
Sobre el autor, Fernando Quiñones, escribiría Borges :El único tema es el hombre,
y en los relatos de Fernando está el hombre, su índole y su destino…
Destaca sobre todo, su obra poética, pero su obra abarca los más
diversos temas. Aparte de ser un enamorado del Flamenco, del que sería desde
luego embajador por el mundo, lo era también, además de su mujer, de su tierra,
de su sur gaditano, una tarde cualquiera, poco antes de morir, al borde del
Océano Atlántico, Fernando Quiñones se llevó a su mujer Nadia junto al mar y
desde allí le dijo: "Nadia, quiero hacerte un regalo: te regalo
Cádiz". La ciudad le regalará a Fernando Quiñones, justo en ese lugar, el
paseo que recibe su nombre.
La novela, está excelentemente documentada analógicamente con hechos
históricos, y que aunque al principio, el lenguaje pueda resultar algo
complicado, enseguida se hace gustar, y engancha hasta un final que podríamos
llamar inesperado por la forma. En un principio, el título era “Vida y embarques del bribón
Cantueso.
Aingeru Daóiz Velarde.-


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